La Plaza del Castillo, de la que hablaremos ahora, es el epicentro de la vida social de la ciudad de Pamplona. Es esta un cuadrado casi perfecto de unos 14.000 metros cuadrados en el que se han celebrado siempre los acontecimientos más importantes de la ciudad: Corridas de toros hasta 1844, batallas, torneos, mercado, paradas militares, concentraciones políticas, etcétera. La mayoría de los edificios que la rodean son casas levantadas en el siglo XVIII, pero no existe un estilo uniforme como en otras Plazas Mayores castellanas, ya que los edificios se fueron levantando de forma sucesiva y en épocas distintas.

Entre estos edificios cabe destacar el Palacio de Navarra, el Casino, y el Palacio Goyeneche, casona palaciega barroca.

Si hablamos de su historia, la configuración urbanística de la plaza se podría decir que tuvo lugar entre los siglos XVI y XVII, pero el primer castillo que se levantó fue entre los años 1308 y 1311, obra del Rey de Francia y Navarra Luís de Hutín. Posteriormente, Fernando el Católico haría edificar una nueva fortaleza en la parte sur de la plaza en el año 1513.

En el año 1590, al edificarse la Ciudadela, el castillo perdió parte de su utilidad, motivo por el que se derribó, construyéndose en su lugar el convento de las carmelitas descalzas. Desde entonces fue también plaza de toros hasta el año 1843.

Ya en 1836 las carmelitas se vieron obligadas a abandonar el convento debido a la Desamortización de Mendizábal, y en ese lugar se construyó el Palacio de la Diputación Provincial, la sede del antiguo Crédito Navarro y el Teatro Principal.

En el 1859 se edificó el Hotel La Perla, en el que se alojan las principales personalidades que visitan Pamplona. Entre sus paredes se han quedado, entre otros, Ernest Hemingway, Orson Welles o Charles Chaplin.

Entre los años 1880 y 1895 se levantaron el Casino Principal y el Café Iruña, siguiendo un estilo historicista con aires románticos. Este café fue el primer lugar que contó con luz eléctrica en Pamplona. Es este un sitio singular, con mesas de mármol, columnas decoradas, grandes espejos, escudos policromados, etcétera, dando una imagen de la “belle époque”.

Ya en el 1943 se instaló el kiosko actual, que sustituyó a uno de madera instalado en el año 1910. En el siglo XXI, entre 2001 y 2003 se llevó a cabo la remodelación de la plaza para cerrarla al tráfico. Se trata de una plaza que es auténticamente el punto de encuentro de los pamploneses.